






COMUNICADO DE DUELO Y HOMENAJE
Con profunda tristeza hemos recibido la noticia del fallecimiento de José María Oliver, una de las grandes figuras del asociacionismo español en Francia, hombre comprometido, compañero de luchas y memoria viva de varias generaciones de españoles emigrados.
José María Oliver dedicó gran parte de su vida a la defensa de los derechos de la emigración española, siendo presidente fundador durante más de cincuenta años de las ALCE, donde dejó una huella imborrable por su compromiso, su constancia y su visión humana y solidaria.
Fue también consejero y compañero en el CRE de París, espacio donde compartimos debates, proyectos y numerosas luchas en favor de nuestra comunidad. Su voz, siempre firme y cercana, representaba la experiencia de quienes nunca dejaron de defender la dignidad de los españoles en el exterior.
Presidente de París 6 y de Navarra Siempre, José María Oliver llevaba Navarra en el corazón y supo transmitir con orgullo sus raíces, su cultura y su memoria histórica.
Su lucha y compromiso también estuvieron ligados durante toda su vida al mantenimiento y defensa de la Casa de España de la Región Parisina, lugar emblemático de encuentro para tantas generaciones de españoles desde la Pequeña España en París.
Su vida estuvo marcada por una intensa trayectoria humana y social, llena de acontecimientos y encuentros que enriquecieron el movimiento asociativo español en Francia. Entre ellos destaca su cercanía y colaboración con el inolvidable Pedro Meca, compartiendo valores de solidaridad, justicia social y apoyo a los más vulnerables.
Hoy despedimos no solo a un dirigente asociativo, sino también a un amigo, un compañero y un hombre profundamente humano que dedicó su tiempo y su vida al servicio de los demás.
Quiero expresar mi más sentido pésame a su esposa Chelo, a sus hijos Pablo, Carlos y Javier, así como a toda su familia, amigos por cientos y a todas aquellas personas que, de una forma u otra, conocieron, compartieron o debatieron con José María Oliver a lo largo de tantos años de compromiso y vida asociativa.
Su recuerdo permanecerá vivo en la memoria de quienes tuvimos la suerte de conocerlo y caminar a su lado.
Descansa en paz, José María Oliver.
Tu lucha, tu ejemplo y tu memoria seguirán acompañándonos.
“Los Gobiernos nos van olvidando y cuando volvemos la sociedad nos trata como a extranjeros”
José María Oliver, presidente de la Confederación de Asociaciones de Padres de Familia Españoles Residentes en Francia (APFERF), denunciaba el abandono institucional hacia la emigración española.
Eduardo Cuña – París, febrero de 2020
José María Oliver Santos, fallecido ayer, fue durante décadas una de las voces más comprometidas con la defensa de los derechos de la emigración española en Francia. Presidente de la Confederación de Asociaciones de Padres de Familia Españoles Residentes en Francia (APFERF), miembro del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE) y recientemente elegido consejero del CRE de París, dedicó gran parte de su vida al movimiento asociativo español en Francia.
Natural de Ablitas (Navarra) y también presidente de la Asociación Navarra Siempre de París, llegó a Francia hace más de medio siglo “con una maleta y la esperanza de volver un día”. Sin embargo, como tantos emigrantes de su generación, terminó construyendo su vida entre dos países.
“Para los emigrantes de nuestra generación, el retorno es muy difícil, aunque volvamos dos o tres veces al año de vacaciones o a pasar las fiestas de nuestro pueblo”, explicaba Oliver. “Los hijos y los nietos están por encima de cualquier deseo de retorno definitivo. Después de tantos años no puedes abandonar tu familia, tu vivienda y toda una vida construida en la emigración. Vivimos a caballo entre el país de acogida y el de origen”.
Oliver reconocía también que el sistema social francés ofrecía una estabilidad que muchos emigrantes temían perder al regresar a España. “En Francia estamos más apoyados que en España. Existen ayudas familiares, de vivienda, para la tercera edad, para la formación… España ha avanzado mucho, pero todavía existen diferencias importantes”.
Otro de los grandes temores de los emigrantes mayores era la atención sanitaria. “Muchas personas tienen tratamientos médicos en Francia y temen no recibir la misma atención en España”, señalaba. Aun así, recordaba con gratitud la experiencia vivida en Navarra cuando su esposa sufrió un ictus: “Fuimos atendidos extraordinariamente bien gracias a la Seguridad Social española y a la Carta Europea de Salud”.
José María Oliver denunciaba con firmeza el progresivo olvido institucional hacia la emigración española. “A los emigrantes de nuestra generación se les ha ido olvidando por parte de los diferentes Gobiernos de España, suprimiéndonos derechos o complicándonos la vida”, afirmaba, citando especialmente el voto rogado y las restricciones impuestas entonces a los viajes del Imserso.
“Fue un golpe enorme para miles de emigrantes”, decía. “Durante décadas esos viajes permitieron a muchos reencontrarse con España y ayudaban también económicamente al turismo y a la hostelería. Nunca entendimos cómo se tomó aquella decisión sin diálogo ni explicaciones”.
Con amargura, añadía una reflexión que resumía el sentimiento de muchos emigrantes españoles: “Tenemos la desgracia de que cuando volvemos a nuestra tierra nos siguen tratando como extranjeros: ‘ya llegó el francés’ o ‘la francesa’. Y eso después de haber ayudado durante años a nuestros pueblos, construyendo casas, pagando impuestos y manteniendo vínculos permanentes con nuestras raíces”.
Gran defensor del movimiento asociativo, Oliver advertía también de las enormes dificultades que atraviesan las asociaciones españolas en el exterior. “Cada día desaparecen más asociaciones porque falta apoyo y relevo generacional. Nos exigen más labores administrativas y burocráticas, pero sin recursos humanos ni ayudas suficientes. Todo el trabajo se hace de manera voluntaria”.
A pesar de ello, nunca dejó de trabajar por mantener viva la cultura española y navarra en Francia. Durante más de tres décadas impulsó la Semana Cultural de Navarra en París, convirtiéndola en un referente de la emigración española en la capital francesa.
“Organizamos actividades culturales, seminarios para mayores, clases de español y francés, encuentros y conferencias con muy pocos medios”, explicaba. “Las asociaciones han sido fundamentales para mantener la lengua, la cultura y los vínculos entre generaciones”.
Sobre la representación de los españoles en el exterior, José María Oliver defendía la necesidad de reforzar la participación democrática de la emigración y dar más voz a los españoles residentes fuera del país. “En París hay decenas de miles de españoles inscritos y muchos más que ni siquiera figuran en el consulado. La emigración española necesita ser escuchada y representada de forma real”.
Hoy, tras su fallecimiento, quedan sus palabras, su compromiso y toda una vida dedicada a la defensa de la emigración española, de la memoria colectiva y del tejido asociativo en Francia.
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