Artículo basado en la entrevista con Alejandro Amenábar sobre su nueva película centrada en Miguel de Cervantes:

Alejandro Amenábar desentraña al Cervantes cautivo: Una mirada a la génesis del genio

El aclamado cineasta Alejandro Amenábar se sumerge en uno de los periodos más enigmáticos y formativos de la vida de Miguel de Cervantes: sus años de cautiverio en Argel. Lejos de la imagen mitificada del autor del Quijote, Amenábar busca desvelar al hombre, al narrador en ciernes, cuya experiencia como prisionero forjó su excepcional humanidad y sentó las bases de su inigualable obra literaria.

El cautiverio como aventura y revelación

Lo que inicialmente atrajo a Amenábar a este periodo concreto de Cervantes fue su naturaleza casi novelesca. «Parecía casi una novela de aventuras,» comenta el director, refiriéndose a los cuatro intentos de fuga y la simulación de ahorcamiento que vivió Cervantes. Sin embargo, al profundizar en la investigación, descubrió que este lustro en Argel era «fundamental para entender lo que iba a pasar después: que Cervantes se iba a convertir en uno de los mejores narradores de la historia y en un ser humano excepcional.»

Recreación histórica: La Argel del siglo XVII

La tarea de recrear el Argel del siglo XVII fue minuciosa. Amenábar y su equipo se apoyaron en una fuente crucial: «Topografía de Argel» de Antonio de Sosa, un personaje real que aparece en la película. Este texto se convirtió en una «biblia» para comprender la «insólita vida» que se desarrollaba en la ciudad, con sus desfiles de corsarios, la vestimenta de los jenízaros y la particular indumentaria de sus «novios engalanados como mujeres.» El objetivo era construir y mostrar al público todo ese universo.

Un guion anclado en la investigación

El proceso de escritura del guion fue fruto de una exhaustiva labor de documentación. Amenábar asegura haber leído «prácticamente todas las biografías,» tanto contemporáneas como modernas, y trabajos específicos sobre el cautiverio. Destaca la obra de José Manuel Lucía, su asesor cervantista, así como las biografías de Giancaravaggio, la obra de Trapiello y los libros de María Antonia Garcés, quien ha explorado el cautiverio como motor de la creación artística.

Entre lo probable y lo probado: La interpretación personal

Amenábar subraya que toda película, incluso un documental, implica una interpretación personal. En una ficción, esto se acentúa, ya que se debe «reinventar el pasado» y «recrear todo lo que pudo haber pasado.» Su enfoque es moverse entre «el terreno de lo probable y lo probado,» sin necesidad de recurrir a lo imposible, especialmente al abordar a una figura tan relevante como Cervantes.

El Cervantes más humano: La pasión por contar historias

Más allá de los eventos históricos, Amenábar buscó resaltar el aspecto humano de Cervantes, conectando con su propia pasión por la narración. Descubrió en el escritor una profunda conexión con el deseo de contar historias, una pasión que se manifestaba incluso desde niño, cuando Cervantes «leía hasta los papeles tirados en la calle.» Esta capacidad de escapar de la realidad, al menos mentalmente, a través de la imaginación durante el cautiverio, es un rasgo con el que muchos narradores pueden identificarse.

Desmitificar al icono para revelar al hombre

El director confía en que la película permitirá al público, tanto en España como internacionalmente, descubrir un Cervantes diferente al icono del Quijote. «Si Cervantes no hubiera escrito el Quijote, habría sido un hombre más del Siglo de Oro, muy brillante,» afirma Amenábar, destacando que el Quijote es lo que le eleva a ser el autor de la primera novela moderna. El propósito de la película es precisamente «desmitificar a Cervantes,» mostrando al hombre detrás del mito y revelando las experiencias que lo moldearon antes de su cumbre literaria. La película ofrece una oportunidad única para entender cómo esos años de cautiverio forjaron al genio que más tarde cambiaría para siempre la literatura universal.
El director eligió este periodo específico de la vida de Cervantes (cinco años, con cuatro intentos de fuga y una simulación de ahorcamiento) porque le pareció una novela de aventuras al estilo de Alejandro Dumas. A medida que profundizó en la investigación, se dio cuenta de que este lapso fue fundamental para entender cómo Cervantes se convertiría en uno de los mejores narradores y un ser humano excepcional, lo que le hizo muy interesante para una película, tanto a nivel de género de aventuras como a un nivel más profundo.Para recrear este momento histórico, el director se basó en una exhaustiva labor de documentación y aprendizaje. Una obra clave fue ‘Topografía de Argel’, escrita por Antonio de Sosa (un personaje real en la película), que sirvió casi como una biblia. Le sorprendió la vida insólita de Argel en el siglo XVII, con desfiles de corsarios, jóvenes engalanados como mujeres y la indumentaria de los jenízaros, aspectos que querían reconstruir para el público.El director leyó prácticamente todas las biografías contemporáneas y trabajos específicos sobre el cautiverio de Cervantes. Entre las fuentes clave menciona la obra de José Manuel Lucía (asesor cervantista), la biografía de Giancaravaggio, los libros de Trapiello y los de María Antonia Garcés, que se centran en el cautiverio como motor de la creación artística. Afirma haber consultado casi todos los libros disponibles sobre este periodo y el personaje.El director sostiene que todo en un guion y en una película es interpretación personal, incluso en documentales. En una ficción, es necesario reinventar el pasado y recrear lo que pudo haber sucedido, moviéndose entre el terreno de lo probable y lo probado. Le gusta mantenerse en este equilibrio, evitando lo imposible, especialmente al tratar con un personaje tan importante como Miguel de Cervantes.Uno de los aspectos que más conectó al director con Cervantes fue su pasión por contar historias. Menciona una frase literal de Cervantes en la película: que de niño ‘leía hasta los papeles tirados en la calle’. El director se identificó con esta pasión, compartiendo su propio gusto por la lectura y la escritura en la niñez. Resalta cómo los que se dedican al arte de narrar historias pueden identificarse con la experiencia de alguien que, en cautiverio, escapa de su realidad a través de la imaginación.El director cree que Cervantes es conocido en todo el mundo, no solo en Francia, fundamentalmente por El Quijote, que fue lo que lo elevó a ser el escritor de la primera novela moderna. Su intención con la película es ‘desmitificar a Cervantes’, mostrando al hombre detrás del mito.


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