Poema Llueve  en Santiago  Federico García Lorca

Lorca (en el centro), con otros miembros de La Barraca, en Vigo (1932). // Archivo FdV

Con motivo de los actos y exposición sobre Federico García Lorca  en París que lleva por intitulado Lorca Vuelta de Paseo y la Barraca en París,mi corazón gallego,me lleva a recordar estos 6 poemas que Lorca escribió en Gallego aquí la historia y los textos  de los poemas :

«A mi llegada a Galicia, ellas [las «fuerzas formidables» de Compostela y el paisaje] se apoderaron de mí en forma tal que también me sentí poeta de la alta hierba, de la lluvia alta y pausada. Me sentí poeta gallego, y una imperiosa necesidad de hacer versos, su cantar me obligó a estudiar a Galicia y su dialecto o idioma, para lo maravilloso es igual (Federico García Lorca)

Federico García Lorca tenía un gran amor por Galicia. La prueba, quizá, se encuentra en “Seis poemas galegos”, un poemario que escribió el gran dramaturgo español entre 1932 y 1934. Aquí, dejamos una de las seis poesías: “Cántiga do neno da tenda”, donde se mezcla también la Buenos Aires repleta de inmigrantes.

Federico García Lorca al pié del Cruceiro de Santa María do Azogue en Betanzos, junto a Ramón Fernández Cid,
José Álvarez Sánches-Heredero, Francisco Esteve Barbá y José Barbeito. Mayo 1932

Los seis poemas en gallego de Federico García Lorca, que forman parte de su obra Seis poemas galegos, escrita entre 1932 y 1934 y publicada en 1935. Lorca escribió estos poemas como homenaje a Galicia y a su lengua, en colaboración con el poeta gallego Eduardo Blanco-Amor, quien lo ayudó con aspectos lingüísticos.

Federico García Lorca escribió sus seis poemas en gallego en 1935, durante una estancia en Galicia, concretamente en Vigo, en casa de su amigo el periodista y editor Ernesto Guerra da Cal. Lorca pasó allí varios días entre febrero y marzo de ese año, y fue en ese contexto donde compuso estos textos.

Por qué Lorca escribió en gallego?
1. Interés por las lenguas y culturas de España:
Lorca tenía un profundo respeto por la diversidad cultural y lingüística de España. Así como mostró admiración por la cultura andaluza o gitana, también se sintió atraído por Galicia, su paisaje, su música y su lengua.
2. Influencia de la Generación del 27 y el contexto cultural:
Los poetas del 27 redescubrieron y revalorizaron figuras como Rosalía de Castro. Lorca admiraba su obra y había leído su poesía. Escribir en gallego fue, en parte, un homenaje a ella y a la lírica gallega.
3. Relación con Galicia y Guerra da Cal:
Su amistad con Ernesto Guerra da Cal, joven intelectual galleguista, fue clave. Este lo animó y ayudó con la lengua. De hecho, Lorca no dominaba el gallego, por lo que se valió de su amigo para revisar y corregir los textos.
4. Compromiso estético y simbólico:
Lorca quiso experimentar con la musicalidad y la melancolía que sentía en el gallego. A través de estos poemas, exploró nuevas formas de expresión poética.

Los 6 poemas gallegos

Estos textos fueron publicados en «Seis poemas galegos» en 1935 en Santiago de Compostela, por la editorial Nós, dirigida por Ánxel Casal, uno de los referentes del galleguismo y la edición en Galicia. Fue el único libro que Lorca publicó en vida en una lengua que no fuera el castellano.

Los poemas son:

1. Madrigal á cibdá de Santiago
2. Romaxe de Nosa Señora da Barca
3. Cántiga do neno da tenda
4. Noiturnio do adoescente morto
5. Canzón de cuna pra Rosalía Castro, morta
6. Dúas cancións galegas (a veces separadas en dos, por lo que se cuenta como seis poemas en total)

Valor literario e histórico

Los Seis poemas galegos no solo son una muestra de la sensibilidad universal de Lorca, sino también un gesto de apoyo a la lengua gallega en una época donde su uso estaba marginado. La obra es una joya dentro del panorama literario gallego y español, y representa un vínculo emocional y poético entre Lorca y Galicia.

Lorca con Eduardo Ugarte en la actual calle del Príncipe.de Vigo
Lorca en La Coruña
García Lorca, bajando las escalinatas de la plaza de A Quintana, en Santiago en 1932, junto a dos integrantes de la compañía de teatro La Barraca

Buenos Aires tiene gaita

sobre el Río de la Plata,

la sopla el viento del norte

con su gris boca mojada.

¡Triste Ramón de Sismundi!

Allá, en la calle Esmeralda,

plumerea y plumerea

polvo de estantes y cajas.

Bos Aires ten unha gaita

Por las calles infinitas

los gallegos paseaban

soñando un valle imposible

a la orilla de la pampa.

¡Triste Ramón de Sismundi!

sintió la muiñeira de agua

con siete bueyes de luna

paciendo en su remembranza.

Se fue a la orilla del río,

junto al Río de la Plata.

Poemas a Santiago de Compostela. Federico García Lorca

A pesar de morir muy joven, tuvo una intensa actividad artística y, sobre todo, literaria. Con motivo de la festividad del apóstol Santiago, el 25 de julio de 1918, escribió el poema titulado Santiago (balada ingenua), en el que se describen dos visiones de Santiago en el cielo. En una aparece Santiago a lomos de un caballo blanco, pero no en actitud belicosa como en la batalla de Clavijo, sino más bien como en el milagro del capítulo IV del libro II del Códice Calixtino (s. XII), donde recoge a un peregrino muerto y a su compañero para que pueda ser enterrado al final de la meta de la peregrinación, en Santiago de Compostela: “Recorrida aquella noche la distancia de doce días de camino, antes de salir el sol, a menos de una milla de su catedral en el Monte do Gozo, bajó del caballo el Apóstol a los que había traído y mandó al vivo que invitase a los canónigos de la dicha basílica a dar sepultura al peregrino de Santiago”. Lorca lo describe así:

Federico García Lorca en Galicia
Durante su estancia en Galicia y en Santiago de Compostela, el célebre poeta español Federico García Lorca realizó este dibujo y escribió seis poemas en gallego, entre los que se encuentra el titulado Santiago. Esta etapa marcó un vínculo especial entre el autor y la cultura gallega.

Con una estructura en la que la métrica pasa por el diálogo y la narración, el poeta introduce al lector en un mundo de fábula y tradición construyendo una historia, compuesta por rimas elaboradas con delicadeza, muy acorde con el espíritu jacobeo.

Posteriormente, en 1924, realizó un dibujo dedicado a Antonio de Luna en el que representa a un peregrino que camina a Santiago con sombrero, bordón y calabaza.

Además, publicó en 1935 Seis poemas gallegos, escritos en la lengua de Galicia. De ellos, tres tienen relación con la ciudad de Santiago o con el Camino de peregrinación. El Madrigal a cibdá de Santiago recoge el tópico de la belleza de la lluvia en Compostela al golpear suavemente sobre la piedra:

Esta noche ha pasado Santiago
su camino de luz en el cielo.
Lo comentan los niños jugando
con el agua de un cauce sereno.
¿Dónde va el peregrino celeste
por el claro infinito sendero?
Va a la aurora que brilla en el fondo Dice un hombre que ha visto a Santiago
en tropel con doscientos guerreros;
iban todos cubiertos de luces,
con guirnaldas de verdes luceros,
y el caballo que monta Santiago
era un astro de brillos intensos.
Dice el hombre que cuenta la historia
que en la noche dormida se oyeron
tremolar plateado de alas
que en sus ondas llevóse el silencio.

La segunda visión se corresponde con la imagen tradicional de Santiago peregrino, con el bordón en su mano, que ayuda a los pobres y se muestra generoso con ellos:

Ella vio en una noche lejana
como ésta, sin ruidos ni vientos,
el apóstol Santiago en persona,
peregrino en la tierra del cielo.
–Y comadre, ¿cómo iba vestido?
–le preguntan dos voces a un tiempo.
–Con bordón de esmeraldas y perlas
y una túnica de terciopelo.
Cuando hubo pasado la puerta,
mis palomas sus alas tendieron,
y mi perro, que estaba dormido,
fue tras él sus pisadas lamiendo.
Era dulce el Apóstol divino,
más aún que la luna de enero.
A su paso dejó por la senda
un olor de azucena y de incienso

Chove en Santiago
meu doce amor.
Camelia branca do ar
brila entebrecida ô sol.
Chove en Santiago
na noite escura.
Herbas de prata e de sono
cobren a valeira lúa.

Este poema refleja el amor que Lorca sentía por Compostela, ciudad que recorrió con poetas gallegos como Guerra Dacal, Eduardo Blanco Amor o Ángel Casal.Lorca escribió la Canzón de cuna pra Rosalía de Castro, morta, con motivo de su viaje a Iria Flavia, donde visitó la tumba de esta escritora. En un barco vino desde tierras próximas a Belén, desde el puerto de Jaffa, el cuerpo muerto del apóstol Santiago hasta el puerto de Iria y desde allí fue trasladado para ser enterrado en el locus sancti Iacobi, que dio origen a Santiago de Compostela, y también un barco viene cargado con el dolor de Galicia para que Rosalía se levante y encarne el espíritu de su redención, como lo encarnó el Apóstol a través de los caminos de peregrinación.

Curiosamente, aunque Lorca lo desconocía, también los restos mortales de Rosalía serían trasladados años más tarde desde Iria a Santiago, como los del Apóstol. Hoy reposan en el Panteón de Gallegos Ilustres pertenenciente al convento santiagués de San Domingos de Bonaval:

Os arados van e vén
dende Santiago a Belén.
Dende Belén a Santiago
un anxo ven en un barco.
Un barco de prata fina
que trai a door de Galicia.
Galicia deitada e queda
transida de tristes herbas.
Herbas que cobren teu leito
e a negra fonte dos teus cabelos.
Cabelos que van ao mar
onde as nubens teñen seu nidio pombal.
¡Érguete, miña amiga,
que xa cantan os galos do día!
En el locus sancti Iacobi sitúa García Lorca el poema Danza da lúa en Santiago. En el entorno de A Quintana dos Mortos, donde estuvo enterrado el cuerpo de Santiago hasta su descubrimiento por el eremita Paio y por donde entran a través de la Puerta Santa los peregrinos en los años jubilares, la luna baila su triste danza:

Déixame morrer no leito
soñando con froles d’ouro.
Nai: a lúa está bailando
na Quintana dos Mortos.
La leyenda de la Virgen de A Barca, según la cual la Madre de Dios se le apareció un día a bordo de un barco de piedra al apóstol Santiago en Muxía para animarlo en su misión evangelizadora por tierras hispanas, y que dejó como testigos la piedra de Abalar que representa la barca, y la piedra de Os Cadrís, que simboliza la vela, es también recordada por García Lorca en su poema Romaxe de Nosa Señora da Barca:

Pol-a testa de Galicia
xa ven salaiando a i-alba.
A Virxen mira pra o mar
dende á porta da súa casa.
¡Ay ruada, ruada, ruada
da Virxen pequena e a súa barca!
El espíritu universal que llevó al Camino de Santiago a ser considerado primer Itinerario Cultural Europeo, Bien Patrimonio de la Humanidad y Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, se anticipa ya en la obra y en el pensamiento de Federico García Lorca, hasta el punto de que llegó a afirmar: “Canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política

Madrigal a la ciudad de Santiago

Llueve en Santiago

Mi dulce amor.

Blanca camelia del aire

brilla su tiniebla al sol.

Llueve en Santiago

por la noche oscura.

Hierbas de plata y de sueño

cubren la desierta luna.

Mira la lluvia en la calle,

queja de piedra y cristal.

Mira el viento desvaído

surco y ceniza tu mar.

Surco y ceniza tu mar,

Santiago, lejos del sol.

Agua de mañana antigua

temblando en mi corazón.


Madrigal á cibdá de Santiago

Chove en Santiago

meu doce amor.

Camelia branca do ar

brila entebrecida ô sol.

Chove en Santiago

na noite escura.

Herbas de prata e de sono

cobren a valeira lúa.

Olla a choiva pola rúa,

laio de pedra e cristal.

Olla o vento esvaído

soma e cinza do teu mar.

Soma e cinza do teu mar

Santiago, lonxe do sol.

Ágoa da mañán anterga

trema no meu corazón.

Romance de Nuestra Señora de la Barca

¡Ay, fiesta, fiesta, fiesta

de la Virgen pequeña

y de su barca!

La Virgen era pequeña

y su corona de plata.

Cuatro bueyes amarillos

en su carro la llevaban.

Palomas de vidrio alzaron

aguacero en la montaña.

Muertos y muertos de niebla

por mil veredas llegaban.

¡Virgen tu carita deja

en dulces ojos de vacas

y lleva sobre tu manto

los pliegues de amortajada!

Por la frente de Galicia

ya viene asomando el alba.

La Virgen mira hacia al mar

en las puertas de su casa.

¡Ay, fiesta, fiesta, fiesta

de la Virgen pequeña

y de su barca!

Romaxe de Nosa Señora da Barca

¡Ay ruada, ruada, ruada

da Virxen pequena

e a súa barca!

A Virxen era pequena

e a súa coroa de prata.

Marelos os catro bois

que no seu carro a levaban.

Pombas de vidro traguían

a choiva pol-a montana.

Mortos e mortos de néboa

pol-as congostras chegaban.

¡Virxen, deixa a túa cariña

nos doces ollos das vacas

e leva sobr’o teu manto

as froles da amortallada!

Pol-a testa de Galicia

xa ven salaiando a i-alba.

A Virxen mira pra o mar

dend’a porta da súa casa.

¡Ay ruada, ruada, ruada

da Virxen pequena

e a súa barca!


Cantiga del niño de la tienda

Buenos Aires con su gaita,

sobre el Río de la Plata,

la toca el viento del norte

con su gris boca mojada.

¡Triste Ramón de Sismundi!

Allá, en su calle Esmeralda

sacude que te sacude

polvo de estantes y cajas.

En las infinitas calles

los gallegos se paseaban

soñando un valle imposible

en la orilla de la pampa.

¡Triste Ramón de Sismundi!

Sintió la danza del agua,

siete bueyes de la luna

pacían su remembranza.

Se fue a la orilla del río,

en el Río de la Plata,

caballos mudos y sauces

quebraron vidrios del agua.

No lo detuvo el gemido

melancólico de gaita,

no vio al inmenso gaitero

boca florecida de alas:

Triste Ramón de Sismundi,

en su Río de la Plata,

vio en la tarde mortecina

un rojo muro de lama.


Cantiga do neno da tenda

Bos aires ten unha gaita

sobre do Río da Prata

que a toca o vento do norde

coa súa gris boca mollada.

¡Triste Ramón de Sismundi!

Aló, na rúa Esmeralda,

basoira que te basoira

polvo d’estantes e caixas.

Ao longo das rúas infindas

os galegos paseiaban

soñando un val imposíbel

na verde riba da pampa.

¡Triste Ramón de Sismundi!

Sinteu a muiñeira d’ágoa

mentres sete bois de lúa

pacían na súa lembranza.

Foise pra veira do río,

veira do Río da Prata.

Sauces e cabalos múos

creban o vidro das ágoas.

Non atopou o xemido

malencónico da gaita,

non viu o inmenso gaiteiro

coa boca frolida d’alas:

Triste Ramón de Sismundi,

veira do Río da Prata,

viu na tarde amortecida

bermello muro de lama.


Nocturno del adolescente muerto

Iremos callados a orillas del vado

para ver al adolescente ahogado

Iremos callados a orillas del aire,

antes que ese río se lo lleve al mar.

Su alma lloraba, herida y pequeña,

bajo los aromas de pinos y hierbas.

Agua despeñada bajó de la luna

cubriendo de lirios montañas desnudas.

El viento dejaba camelias trilladas

en la hoguera mustia de su boca triste.

¡Vienen mozos rubios por montes y prados

Para ver al adolescente ahogado!

¡Viene gente oscura de cumbre y de valle

Antes que ese río se lo lleve al mar!

Lo lleve hasta el mar de cortinas blancas

Donde van y vienen viejos bueyes de agua.

¡Ay, cómo cantaban árboles del Sil

sobre verde luna, como un tamboril!

¡Mozos, vamos, vengan, ahora a llegar

porque ya ese río me lo lleva al mar!


Noiturnio do adoescente morto
Imos silandeiros orela do vado
pra ver ô adolescente afogado.
Imos silandeiros veiriña do ar,
antes que ise río o leve pro mar.
Súa i-alma choraba, ferida e pequena
embaixo os arumes de pinos e d’herbas.
Ágoa despenada baixaba da lúa
cobrindo de lirios a montana núa.
O vento deixaba camelias de soma
na lumieira murcha da súa triste boca.
¡Vinde mozos loiros do monte e do prado
pra ver o adoescente afogado!
¡Vinde xente escura do cume e do val
antes que ise río o leve pro mar!
O leve pro mar de curtiñas brancas
onde van e vên vellos bois de ágoa.
¡Ay, cómo cantaban os albres do Sil
sobre a verde lúa, coma un tamboril!
¡Mozos, imos, vinde, aixiña, chegar
porque xa ise río m’o leva pra o mar!

Canción de cuna para Rosalía de Castro, muerta

¡Levántate, mi amiga,

que ya cantan los gallos del día!

¡Levántate, mi amada,

porque el viento muge, como una vaca!

Los arados van y vienen

desde Santiago a Belén.

Desde Belén a Santiago

un ángel viene en un barco.

Un barco de plata fina

con el dolor de Galicia.

Galicia trillada y queda

transida de tristes hierbas.

Hierbas que cubren tu lecho

negra fuente tus cabellos.

Cabellos que dan al mar

nubes de nido pombal.

¡Levántate, mi amiga,

que ya cantan los gallos del día!

¡Levántate, mi amada,

porque el viento muge, como una vaca!

Canzón de cuna pra Rosalía Castro, morta

¡Érguete, miña amiga,

que xa cantan os galos do día!

¡Érguete, miña amada,

porque o vento muxe, coma unha vaca!

Os arados van e vén

dende Santiago a Belén.

Dende Belén a Santiago

un anxo ven en un barco.

Un barco de prata fina

que trai a door de Galicia.

Galicia deitada e queda

transida de tristes herbas.

Herbas que cobren teu leito

e a negra fonte dos teus cabelos.

Cabelos que van ao mar

onde as nubens teñen seu nidio pombal.

¡Érguete, miña amiga,

que xa cantan os galos do día!

¡Érguete, miña amada,

porque o vento muxe, coma unha vaca!


Danza de la luna en Santiago

¡Mira aquel blanco galán,

mira su transido cuerpo!

Madre: es la luna quien baila

por Quintana de los muertos.

Mira su cuerpo transido

negro de surcos y lobos.

¿Quién hiere un potro de piedra

a la puerta de su sueño?

¡Es la luna, es la luna

por Quintana de los muertos!

¿Quién mira mis grises vidrios

llenos sus ojos de nubes?

¡Es la luna, es la luna

por Quintana de los muertos!

Déjame morir al lecho

soñando con flores de oro.

Madre: es la luna quien baila

por Quintana de los muertos.

¡Ay, hija el aire del cielo

blanca me vuelve de pronto!

No es el aire, que es la luna,

por Quintana de los muertos.

¿Quién brama brusco mugido

de inmenso buey melancólico?

Madre: es la luna, la luna,

ay, coronada de tojos,

la que baila y baila y baila

por Quintana de los muertos.


Danza da lúa en Santiago

¡Fita aquel branco galán,

olla seu transido corpo!

É a lúa que baila

na Quintana dos mortos.

Fita seu corpo transido

negro de somas e lobos.

Nai: a lúa está bailando

na Quintana dos mortos.

¿Quén fire potro de pedra

na mesma porta do sono?

¡É a lúa! ¡É a lúa

na Quintana dos mortos!

¿Quen fita meus grises vidros

cheos de nubens seus ollos?

¡É a lúa! ¡É a lúa

na Quintana dos mortos!

Déixame morrer no leito

soñando con froles d’ouro.

Nai: a lúa está bailando

na Quintana dos mortos.

¡Ai filla, co ar do ceo

vólvome branca de pronto!

Non é o ar, é a triste lúa

na Quintana dos mortos.

¿Quén brúa co-este xemido

d’imenso boi melancónico?

¡Nai: É a lúa, a lúa

coronada de toxos,

que baila, e baila, e baila

na Quintana dos mortos!




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