

En el N°10 rue Cristino García de la Plaine Saint-Denis, también conocida por la Pequeña España (la petite Espagne)se encuentra la Casa de España de la Región Parisina
?pero muy pocos conocen porque esta calle se llama Cristino García !! Esta es su historia !
Cristino García nacio
el 3 de junio de 1913 en Gozón un pueblo de la comunidad autónoma del Principado de Asturias y murio fusilado el 21 de febrero de 1946, en Madrid
En la Guerra Civil Española luchó por el bando republicano, tras la derrota de éste por los sublevados, marchó a Francia donde combatió contra las tropas de Hitler. Acabada la Segunda Guerra Mundial regresó a España para formar parte de la resistencia ante la dictadura.En Francia fue considerado un héroe nacional, hasta el punto de que en la actualidad un distrito de París lleva su nombre, editandose sellos con su cara y fue condecorado con las más altas distinciones francesas. Por ello, cuando el 21 de febrero de 1946 fue ejecutado por el régimen franquista, acusado de malechor y delincuente, París estalló en manifestaciones antifranquistas que obligaron al gobierno francés à cerrar la frontera





Treinta guerrilleros españoles contra 1.500 soldados nazis: la batalla de la Madeleine

Todos ellos fueron condecorados con la estrella de plata en Marsella por el general Olleris. Todos menos ellas. Dos mujeres participaron también en la batalla de La Madeleine, pero «hasta hoy no se ha conseguido saber quiénes eran. Para ellas no hubo medallas».


Cristino García Granda fue el guerrillero español más famoso en Francia, y un símbolo de la Resistencia francesa. Fue un hombre disciplinado que sabía imponer la disciplina, modesto, con nervios templados, meticuloso en la preparación de las operaciones de que era responsable y decidido a la hora de su realización, jefe, compañero y amigo de cuantos estaban a sus órdenes, que nunca abusó de su autoridad y, no pretendió los honores de su triunfo.
La tercera de las grandes hazañas de Cristino fue la batalla de la Madeleine, una de las acciones más importantes de los guerrilleros de la 21ª Brigada de la 3ª División, mandada por Cristino.
Cristino García y los 35 guerrilleros españoles que derrotaron a 1.500 nazis para recuperar París en la Segunda Guerra Mundial
Por su victoria en la batalla de La Madeleine, los españoles recibieron la Cruz de guerra, la máxima condecoración francesa. Las dos guerrilleras que había en el grupo, no. Nunca se conoció su nombre y no les otorgaron medallas.
Hacia mediados de agosto de 1.944, ya efectuado el desembarco aliado en Normandía, los guerrilleros reciben la orden no dejar circular a los alemanes. Había que aislarlos, cercarlos y combatirlos hasta donde los medios de ataque lo permitieran; pero sobre todo impedirles sus movimientos a fin de evitar que las fuerzas nazis acudieran al norte a reforzar las defensas alemanas de Normandía donde desde el 6 de junio se libraban las primeras y decisivas batallas de la invasión.
Cristino tiene noticia de que una columna de la Wehrmacht que ha salido de Toulouse se dirige hacia París. La columna, tendrá que pasar obligatoriamente por el cruce de la Madeleine, en las cercanías de Tornac, con dirección a Anduze o Nimes. Esa carretera es estrecha, va por un espeso bosque, cruza el puente del ferrocarril Lezan-Anduze y sigue por un trecho más recto y despejado. Es un sitio perfecto para una emboscada.


El 24 de agosto de 1.944, de madrugada, un destacamento de 34 guerrilleros de la 21ª Brigada llega allí, y a continuación lo hacen cuatro FTPF franceses, expertos conocedores de aquel terreno, que les asesoran sobre dónde deben situarse. Toman posición en las alturas colindantes al Castillo de Tornac (cuyo pueblo es evacuado), desde donde dominan la carretera y el terraplén de la vía férrea, mientras que los especialistas en explosivos colocan cargas debajo de los puentes de la carretera y del ferrocarril.
Cristino en persona pone la primera mina. Cada diez metros hay una; una red de cables las une y éstos están dispuestos en tal forma que al estallar las de la cabeza, unas tras otras lo harán las del centro y la retaguardia. Con este dispositivo todo el convoy será destrozado.
Sobre las tres de la tarde, avistan un grupo de motoristas encabezando una numerosa columna del ejército alemán, compuesta de 60 camiones, 3 cañones y 5 blindados, con unos 1.500 hombres, y desde el mando se dan órdenes estrictas de permanecer cada uno en su puesto en espera de que la columna se aproxime a los puentes y una parte de la misma comience a cruzarlos, momento en el que volarían los puentes, entre el cruce de la carretera y el pueblo de Tornac Cristino da orden de volar el puente, cortando así la vía férrea. Una nueva explosión intercepta la carretera detrás de la columna. La caravana germana queda inmovilizada, sin poder avanzar ni retroceder.
Se entabla un duro combate que se prolonga hasta el anochecer. Las armas de los guerrilleros barren la carretera y los alemanes, sorprendidos, no aciertan a tomar posiciones y a responder a las balas que les caen del monte, sin que sepan de dónde, porque los guerrilleros después de cada ráfaga de metralleta se desplazan continuamente dando al enemigo la sensación de ser un nutrido ejército.
Los alemanes, convencidos de que los enemigos son mucho más numerosos, tocan alto el fuego, y deciden formar un cuadro para evitar ataques por sorpresa y resistir hasta que llegue la noche. Muy entrada la noche, sus tanquetas intentan romper el cerco que les han hecho, pero para detener el avance de las tanquetas, se destaca un grupo de dinamiteros, cuya intervención rápida y acertada logra inutilizar 4 y dejar “clavadas” en el sitio a las fuerzas atacantes, que no vuelven a hacer un nuevo intento.
Cuando mayor es el desconcierto de los soldados alemanes, un guerrillero se encarama sobre el terraplén de la vía y a voz en grito les invita a rendirse: «Estáis cercados por fuerzas muy superiores en número a las vuestras, ¡rendíos!», y ante su audacia, un oficial, tras un momento de estupor de los alemanes, grita: «Hacedle prisionero».
Un grupo de nazis se dirige hacia el español dispuestos a cogerle, vivo o muerto, pero éste, aprovechándose de su situación elevada, coge la metralleta y dispara con furia, haciendo una verdadera carnicería entre los que se adelantaban para capturarle.
La caravana cogida en la trampa no puede maniobrar y tiene numerosas bajas, por lo que los jefes alemanes se deciden por fin a parlamentar, y enarbolando una bandera blanca, salen a hablar con el mando español, aparentemente dispuestos a rendirse.
Al conocer la clase de fuerzas a las que se han estado enfrentando se encolerizan y con altivez ponen como condición que solo se rendirán a los oficiales del Ejército Regular y no a soldados de ocasión. Por parte de la guerrilla les proponen que, si van con dos o tres de sus oficiales de alta graduación, les acompañarán a ver al comandante de la gendarmería francesa de Anduze, lugar más próximo de donde se encuentran.
Se llega al acuerdo, y se decide una tregua de 2 horas. Dos oficiales enemigos son conducidos a Anduve para negociar con los jefes españoles en presencia de la Gendarmería francesa, representada por el comandante de puesto, única representación regular de la región. Los alemanes insisten para que se les deje el paso libre, comprometiéndose, a cambio, a no atacar a los guerrilleros. Cristino, de acuerdo con el comandante de la Gendarmería, propone, en cambio, la rendición incondicional.
Los alemanes, antes de terminar la negociación, creyendo sorprender a los sitiadores, rompen la tregua, lanzando un ataque a las posiciones guerrilleras con artillería, tanquetas, morteros y armas automáticas, que se prolonga más de dos horas.
Mientras tanto el mando general del departamento había sido prevenido y envió 70 combatientes franceses de las FTPF como refuerzos, lo que les permite colmar los huecos existentes en sus posiciones y cerrar un poco mejor el cerco a las fuerzas atacantes.
A media mañana, un soldado alemán enarbola la bandera blanca, y aprovechando el alto el fuego, recomienza un intenso tiroteo, seguido de otro fortísimo ataque contra las posiciones guerrilleras. Ante las dificultades para penetrar la línea de defensa, se lanzan en tromba en un tercer ataque, pero dos avionetas al servicio de la Resistencia bombardearon con proyectiles ligeros los camiones, incendiaron varios y consiguieron poner una «oruga» fuera de servicio dejando en el terreno decenas de muertos y heridos alemanes.
Desmoralizados, al filo del mediodía levantan bandera blanca y se rinden, en esta ocasión sin condiciones.Los alemanes han tenido más de cien muertos, innumerables heridos y se les hace mil cien prisioneros, además de dejar en manos guerrilleras y francesas importantes cantidades de armas y municiones. En la parte española, hay solamente tres heridos de bala
El jefe alemán, el teniente coronel Konrad A. Nietzche se desnuda, quema la ropa y documentación, se rocía de gasolina, se pega fuego y se dispara al parietal, incapaz de afrontar el pánico de caer en manos de un puñado de guerrilleros y avergonzado por haber capitulado ante tan insignificantes fuerzas.
Esta batalla ganada al ejército alemán ponía punto final a la participación de la guerrilla española en la lucha contra las tropas de ocupación germana en Francia.
Terminada la II Guerra Mundial, el Partido Comunista intenta trasladar el movimiento subversivo a las ciudades españolas. El impulso definitivo de la guerrilla urbana se produce en enero de 1.945, cuando llega a Madrid José Vitini Flores.
Tras la caída de la guerrilla de Vitini, la delegación del PCE en Francia piensa en Cristino como el candidato más adecuado para sustituirle.
Cristino vuelve a España, llegando a Madrid el 19 de abril de 1.945, con las misiones principales de organizar grupos guerrilleros que tendrán que realizar actos de sabotaje, atracos y robos en los llamados “golpes económicos”, asaltos a centros de Falange, atentados contra la vida de miembros destacados del régimen franquista y de aquellos compañeros que son calificados de “dudosos” o chivatos, algo que sucedería con posteridad. También tienen como misión difundir la política de Unión Nacional a través del periódico Ataque, pero la policía descubre los dos primeros números de abril y mayo.
Cristino siempre estaba expuesto al peligro al tratar de dirigir las acciones personalmente con lo que ello significaba. Las principales acciones realizadas por la guerrilla urbana de Cristino son: colocación de un artefacto de plástico en un transformador de luz en la carretera de Extremadura, atraco a las oficinas de Renfe en el Paseo Imperial llevándose 21.148 pesetas, asalto al centro de Falange en la calle Ayala y atraco a la sucursal urbana del Banco Central de la calle Delicias, llevándose un botín de 143.000 pesetas.
Cristino es detenido el 18 de octubre de 1.945 en la Plaza Mayor de Madrid. Es llevado a los calabozos de la Dirección General de Seguridad donde es torturado bárbaramente, según narra en la carta dirigida a su partido, y de allí pasa a la Prisión Provincial de Madrid, “la cárcel de Carabanchel”.
El consejo de guerra contra Cristino García tiene lugar el 22 de enero de 1.946 en el Gobierno Militar de Madrid, y esta noticia escandaliza a los franceses (dónde es considerado un héroe de la liberación), que llaman a intervenir directamente en España.
La sentencia es emitida el 8 de febrero: condena a muerte para Cristino y otros guerrilleros. El 9 de febrero intercede el gobierno francés, y los guerrilleros españoles en Francia movilizan a partidos políticos, sindicatos, asociaciones de todo tipo, autoridades, corporaciones municipales con los alcaldes a la cabeza y a una gran parte de la opinión pública francesa.
No sirve de nada. El 21 de febrero son fusilados en el campo de tiro del Campamento.
El Parlamento francés vota por unanimidad una moción que invita al Gobierno francés a que prepare su ruptura con el Gobierno de Franco y el Gobierno francés concreta su repulsa por el asesinato de Cristino García con el inmediato cierre de la frontera, que duró casi dos años.
Francia presiona ante el Reino Unido y los EEUU para que se tomen medidas contra Franco, lo que conduce a la declaración de la «Nota tripartita» en marzo de 1.946 en la que se expresa el deseo de la retirada pacífica de Franco, la abolición de la Falange y el establecimiento de un gobierno provisional para restituir la soberanía popular.
El 25 de octubre, el Estado Mayor de la IX Región Militar, publicó la Orden General nº 25: «Resistente desde la primera hora, dotado de un alto espíritu de organización y de combate. Se le concede a este jefe de élite (Cristino García Granda) la atribución de la Cruz de Guerra con estrella de plata».
El historiador Daniel Arasa dice: «En el Consejo de Guerra a Cristino García el abogado defensor trató de exculparle diciendo que venía engañado a España. Pero Cristino le interrumpió y dijo que él había venido a España perfectamente convencido a luchar contra el franquismo y que volvería a hacerlo. Si difícilmente se hubiera salvado, con tales palabras su condena a muerte era segura». La declaración de Cristino fue:»Es falso lo que dice el abogado, que nosotros somos gente engañada. Somos patriotas antifranquistas convencidos, que no hemos abandonado la lucha contra los verdugos que oprimen a nuestro pueblo. He sido herido cinco veces en la lucha contra los nazis y sus lacayos falangistas. Se bien lo que me espera, pero declaro con orgullo que mil vidas que tuviera las pondría al servicio de la causa de mi pueblo y de mi patria.»
Fuentes: El Ferrero, Diario de traduccioneZ.
Fotos de los guerrilleros, de la Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores
Aujourd’hui je vous propose de nous pencher sur cette vignette de 1946. Cristino García Granda a dirigé, avec le grade de lieutenant-colonel de l’armée française, la division des guérilleros espagnols installés dans les montagnes de Tarbes dans les Hautes-Pyrénées.
Certaines de leurs batailles étaient mythiques et restent indélébiles dans l’histoire de France. Dans la nuit du 4 février 1944, à la tête d’un commando d’Espagnols et de Français, il prend d’assaut la prison centrale de Nîmes, libérant les nombreux camarades emprisonnés par la police de Vichy.
En septembre 1945, Cristino reçoit l’ordre d’assassiner les anciens dirigeants communistes déshonorés de Madrid. L’ordre émanait directement, de Santiago Carrillo, qui contrôlait déjà le PCE, notamment en France. Refusant de tuer, la réponse de la guérilla fut directe : « Je suis un révolutionnaire, pas un meurtrier ».
Cristino García a été arrêté sur la Plaza Mayor en compagnie de deux camarades le 18 octobre 1945, torturé sauvagement et jugé par un tribunal militaire en janvier 1946. Son attitude devant le tribunal n’aurait pas pu être plus digne. A l’accusation d’être des «bandits» il a répondu :
« Le procureur nous appelle des bandits. Non, nous ne sommes pas. Les bandits sont ceux qui nous accusent, qui tourmentent et tuent les gens qui ont faim. Nous sommes l’avant-garde de la lutte du peuple pour la liberté. Ce procès est une farce dans laquelle nous sommes accusés de crimes que nous n’avons pas commis. Mais vous êtes pressé de vous débarrasser de nous. Vous ne voulez pas que le monde voie nos corps martyrisés. Vous voulez enterrer le glorieux mouvement de la guérilla avec ce procès. Vous pouvez nous tuer, parce que c’est pourquoi vous avez attaqué le pouvoir. C’est votre travail. Mais à partir de ce banc, que vous allez bientôt occuper, je dis, au nom de mes collègues: Nous sommes fiers d’appartenir au mouvement de la guérilla! »
L’exécution de Cristino García, compte tenu de sa personnalité, héros de la résistance française dans la lutte contre les nazis, a provoqué une grande agitation internationale. Après son exécution, toute l’Assemblée parlementaire française a voté une motion demandant au gouvernement de rompre les relations avec Franco à cause de ce fait.
La France a fermé ses frontières avec l’Espagne pendant un an: du 1er mars 1946 au même mois de 1947. Le 1er mars, au numéro 10 de » Attack «, organe du Haut Commandement de l’Armée de Guérilla, est paru un éditorial dédié à «Cristino García Granda, chef de la guérilla et héros populaire», où il a mis dans sa bouche l’argument suivant adressé au Conseil de la guerre:
«Franco n’a pas été capable de nous vaincre définitivement, sa victoire de traître est temporaire, nous combattrons son régime d’assassins jusqu’à ce que nous libérions notre pays de ce fléau maudit, même si nous perdons nos vies dans cette compagnie, Franco ne pourra jamais chanter victoire. «
Au moment d’être abattu, Cristino avait 32 ans. Les dix dernières années avaient été passées à la lutte contre le fascisme.
Plusieurs villes françaises ont donné le nom de Cristino García à certaines de ses rues ou parcs. Le 15 mars 1947, au Vélodrome d’hiver de Paris, le ministre français de la Guerre lui décerne, à titre posthume, la plus haute décoration française.
Source : blog Petit à Petit
Hoy os invito a mirar esta viñeta de 1946. Cristino García Granda dirigió, con el grado de teniente coronel del ejército francés, la división de guerrillas españolas instaladas en las montañas de Tarbes en los Altos Pirineos.
Algunas de sus batallas fueron legendarias y permanecen imborrables en la historia de Francia. La noche del 4 de febrero de 1944, al frente de un comando de españoles y franceses, irrumpió en la prisión central de Nimes, liberando a numerosos compañeros encarcelados por la policía de Vichy.
En septiembre de 1945, Cristino recibió órdenes de asesinar a los ex dirigentes comunistas de Madrid caídos en desgracia. La orden provino directamente de Santiago Carrillo, que ya controlaba el PCE, sobre todo en Francia. Al negarse a matar, la respuesta guerrillero fue directa: «Soy un revolucionario, no un asesino».
Cristino García fue detenido en la Plaza Mayor junto a dos compañeros el 18 de octubre de 1945, salvajemente torturado y juzgado por un tribunal militar en enero de 1946. Su actitud ante el tribunal no pudo ser más digna. A la acusación de ser “bandidos” respondió:
“El fiscal nos llama bandidos. No lo estamos. Los bandidos son los que nos acusan, los que atormentan y matan a los hambrientos. Somos la vanguardia de la lucha del pueblo por la libertad. Este juicio es una farsa en la que se nos acusa de crímenes que no cometimos. Pero tienes prisa por deshacerte de nosotros. No quieres que el mundo vea nuestros cuerpos torturados. Quieren enterrar al glorioso movimiento guerrillero con este juicio. Puedes matarnos, porque por eso atacaste al poder. Es tu trabajo. Pero desde este banco, que pronto ocuparás, digo, en nombre de mis compañeros: ¡Estamos orgullosos de pertenecer al movimiento guerrillero! »
La ejecución de Cristino García, dada su personalidad, héroe de la resistencia francesa en la lucha contra los nazis, provocó gran agitación internacional. Tras su ejecución, toda la Asamblea Parlamentaria francesa votó a favor de una moción pidiendo al gobierno que rompiera relaciones con Franco por este hecho.
Francia cerró sus fronteras con España durante un año: del 1 de marzo de 1946 al mismo mes de 1947. El 1 de marzo, en el número 10 de »Ataque«, órgano del Alto Mando del Ejército Guerrillero, se publicó un editorial dedicado a “Cristino García Granda, líder guerrillero y héroe popular”, donde se puso en la boca el siguiente argumento dirigido al Consejo de Guerra:
“Franco no pudo derrotarnos definitivamente, su victoria como traidor es temporal, lucharemos contra su régimen de asesinos hasta liberar a nuestro país de este maldito flagelo, aunque perdamos la vida en esta empresa, Franco nunca podrá. para cantar victoria. “
Al momento de ser baleado, Cristino tenía 32 años. Los últimos diez años los había dedicado a la lucha contra el fascismo.
Varias ciudades francesas han puesto el nombre de Cristino García a algunas de sus calles o parques. El 15 de marzo de 1947, en el Vélodrome d’hiver de París, el Ministro de Guerra francés le concedió, a título póstumo, la más alta condecoración francesa.





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